Era
de esperarse de ANTÍMANO que se le PETARE EL PEÓN a DON RUPERTO LUGO,
cuando conoció a LAS MERCEDES, ya que una de ellas le pareció de muy
BELLA VISTA. Además, tenía pinta de ser CANDELARIA, porque desde lejos
se le notaban tremendas CUMBRES DE CURUMO. Él se la llevó a su CAFETAL,
se tomaron unos PALOS GRANDES y hablaron de las BELLAS ARTES. Ella dejó
deslizar la SABANA GRANDE de su vestido, dejando ver claramente el HOYO DE LA PUERTA.
Él se le quedó viendo...
'Siéntate JUNQUITO a mi', le dijo, con cara de PARQUE CARABOBO; y
empezó a acariciarle LOS TEQUES; después le agarró el ALTO PRADO,
bajando por VALLE ARRIBA, pasando por el PRADO DE MARÍA y QUINTA CRESPO
hasta llegar a QUEBRADA HONDA.
Cuando le agarró el CHACAÍTO le dijo:
'Oye mi amor, ya tengo el PALO VERDE, no aguanto más.... Te quiero
MONTALBAN I, MOLTABAN 2, y MONTALBAN 3'
Pero cuando intentó bajarle
la CARABALLEDA y entrar en el TÚNEL DE LA PLANICIE, ella le pegó con un
TAZÓN y le dijo: ¡Cónchale, tú si tienes las FUERZAS ARMADAS bien
LONGARAY!...
Si quieres LA HOYADA tienes que ponerte un CAPUCHINO.
Además tengo precio. Él se quedó en EL SILENCIO un rato, y después de
revisar su CUARTEL DE CATIA le preguntó.... ¿Por cuánto se COTIZA usted?
Ella le contestó: -'Si quieres ver EL PARAISO y echar EL POLVORÍN, eso
te COTA 905 y si además quieres una MAMERA, entonces te COTA MIL.
Él le contestó en voz ALTAMIRA:
¡Caramba CARLOTA!, tú si eres CARAPITA ¿Te crees que yo soy tan MARIPÉREZ para pagar tanto por eso?
Ella le dijo: - 'Bueno, yo sé que esto es un poco CARICUAO, pero ese es el precio de EL PLACER'.
Entonces él se resignó diciendo:
'Es preferible que lo dejemos así.. Yo mejor me monto en mi COCHE, me
voy a mi CASALTA, me hago la BOLEITA y me doy un masaje en LAS
CALIFORNIAS (NORTE y SUR)...y a llorar pal VALLE'.
¡CHUAO!
Cualquier parecido con tu realidad, es pura coincidencia...
martes, 17 de diciembre de 2013
lunes, 12 de agosto de 2013
Insomnio
¿Dormir o no poder dormir? ¡He ahí el dilema!
Uno que no es causado por insomnio o algún otro padecimiento crónico, simplemente deriva de una mala combinación entre una cabeza loca que jamás deja de pensar, una cama que cada día se torna más incómoda, una sensación de impotencia desesperante, una decepción que pica como haber pateado un panal de abejas, y un estúpido y menopáusico clima que parece estar en sus días y no se decide entre ahogarnos con calor, o sofocarnos con lloviznas moja-imbéciles.
Aunque esperen, creo que el estúpido y bipolar ¡soy yo! Sí, creo que por ahí va la cosa.
¿Y los remedios caseros? Uhmm, no sé, contaría ovejas, pero no tengo una calculadora a la mano y con esta oscuridad, ¿poner la mente en blanco?, imposible, nunca he podido hacer eso en toda mi vida, ¿masturbarse?, bah, eso no hace sino despertarme aún más, ¿mantener calientes los pies?, con el puto calor que hace, lo que menos quiero es calentarme, ¿beber leche tibia?, primero, eso me sonó raro, y segundo, ¿que tengo, tres meses de edad?, ¿tomarme un té?, más bien me apetece un te-quila (o una botella, mejor dicho) así perdería la conciencia más rápido, creo yo, ¿salir a dar un paseo?, con la inseguridad como está, ni loco asomo la nariz a la calle a estas horas.
En fin, dormir o no saber cómo dormir... ése es el dilema.
Uno que no es causado por insomnio o algún otro padecimiento crónico, simplemente deriva de una mala combinación entre una cabeza loca que jamás deja de pensar, una cama que cada día se torna más incómoda, una sensación de impotencia desesperante, una decepción que pica como haber pateado un panal de abejas, y un estúpido y menopáusico clima que parece estar en sus días y no se decide entre ahogarnos con calor, o sofocarnos con lloviznas moja-imbéciles.
Aunque esperen, creo que el estúpido y bipolar ¡soy yo! Sí, creo que por ahí va la cosa.
¿Y los remedios caseros? Uhmm, no sé, contaría ovejas, pero no tengo una calculadora a la mano y con esta oscuridad, ¿poner la mente en blanco?, imposible, nunca he podido hacer eso en toda mi vida, ¿masturbarse?, bah, eso no hace sino despertarme aún más, ¿mantener calientes los pies?, con el puto calor que hace, lo que menos quiero es calentarme, ¿beber leche tibia?, primero, eso me sonó raro, y segundo, ¿que tengo, tres meses de edad?, ¿tomarme un té?, más bien me apetece un te-quila (o una botella, mejor dicho) así perdería la conciencia más rápido, creo yo, ¿salir a dar un paseo?, con la inseguridad como está, ni loco asomo la nariz a la calle a estas horas.
En fin, dormir o no saber cómo dormir... ése es el dilema.
domingo, 21 de julio de 2013
Soy un aburrido
Puedo ver tu retahíla de bostezos que claman en
silencio por el cese de mis divagaciones reflexivas que castigan sin piedad a
tus anoréxicas neuronas. Puedo ver tu confusión, que es acompañada por una
molesta indigestión cerebral que te deja en estado catatónico. Yo que insistía,
yo que te daba el beneficio de la duda y racionalizaba el asunto,
convenciéndome con la mentira autoinfligida de que no eras tan básica, de que
el motivo de tu déficit de atención era el agotamiento por el desarrollo de tus
actividades diarias. Luego comprendí que dormir y ver televisión no genera
agotamiento alguno.
No salíamos mucho, ya que mis sitios, no eran los
tuyos. Pero yo era más pendejo: los tuyos, intenté hacerlos míos. Las ocasiones
en las que me aventuré a compartir contigo en una discoteca, tu hábitat
favorito, fueron más ridículas que mi primera masturbada de preadolescente:
juraba que me orinaba, pero más bien se trataba de una eyaculación de aire que
finalizaba con una débil burbuja formada por un intento fallido de semen. Te
complacía, y siendo condescendiente, ejecutaba esos movimientos pélvicos tan
aceptados y reforzados socialmente.
Realmente reconozco el aporte del baile como
activador de procesos lubricantes de órganos reproductores; pero también
reconozco que es muy alto el precio que cobra por ofrecer llegar húmedo,
caliente y sudado a la penetración: escuchar reggaeton y bailar como zombie un
triste misionero vertical con ropa. Sí, tuve que abortar rápidamente esa
condescendencia que te regalé. Decido alejarme, decido dejar de hacer el
ridículo bailando como reo que no ve a una mujer desde hace años; decido
sentarme en un sofá del local y ver como mi hombro sirve de almohada para un
desconocido borracho que perdió el conocimiento con su trago en la mano. Él, ahogado
en el alcohol; yo, ahogado en el aburrimiento, mientras veo como se estrellan
testículos sobre tu vagina resguardada por una fina tela, al ritmo de canciones
que invitan a abandonar el recinto, para así concretar en silencio la
copulación. Yo lo abandonaba… pero no para copular; más bien para ir
decepcionado de ti a reencontrarme con mi computadora en la tranquilidad de la
casa. Eras un fraude de novia.
Solamente tu madre te veía con orgullo… Pero
bueno, ¿qué madre no lo hace? Hasta en las noticias veo madres llorando,
gritando ante las cámaras de Globovisión que su hijo no merecía haber sido
asesinado por esos quince tiros y treinta puñaladas que le propinaron; por
supuesto, aclarando que él no era un azote de barrio como decían las
autoridades, más bien era un muchacho deportista, sano, que no se metía con
nadie y que estaba a punto de culminar la Misión Robinson, ya que su sueño era
ser Ingeniero Aeronáutico. Así era tu madre, y recuerdo lo insistente y
obsesiva que se ponía con el tema de tener nietos, los ansiaba con locura. Creo
que son las secuelas del divorcio en edad avanzada: querer un gato, querer un
nieto, oír noticias todo el día con el trasero enterrado en un sofá, ver a
Locatel como un Centro Comercial.
No me molestan los niños en lo absoluto, pero, sí
me molesta imaginar que son míos y que su origen fuese tu vientre. No confío en
ninguna hija de puta, y la genética forma parte de ese grupo. La imagino
observando desde lo alto, como un ser omnipresente, soltando carcajadas
mientras ve cómo arruina la vida de muchos futuros padres. En nuestro caso,
seguramente se fumaba un cigarro, al tiempo que veía con sadismo el preámbulo
de nuestras relaciones sexuales, cruzando los dedos, esperando que el condón se
rompiese y así obsequiarme una hermosa niña que llevaría tu germen maldito de
sed de reconocimiento social y hambre de convertir su cuerpo en una vitrina con
descuentos.
Tomé cartas en el asunto. Comencé a aplicar mi
neurótico método de la “bombita de agua seminal”: luego de eyacular, te dejaba
tendida en la cama, y con la excusa de quitarme el condón para limpiarme, me
encerraba en el baño, llenaba el condón de agua generosamente y le hacía un
nudo. Tomaba esa resbaladiza granada de látex en mi mano, la apretaba
firmemente y la elevaba en dirección al bombillo del techo, pudiendo ver en
cámara lenta como mi esperma se ahogaba agonizando, mientras yo asentía con la
cabeza, mandando un claro mensaje de superioridad intelectual a la genética.
Nunca descubrí a algún condón traidor, y de haberlo hecho, no quedaría otra que
invitarte a tomar una “pastilla del día siguiente”, posiblemente indicándote
que se trataban de pastillas para combatir la celulitis o reafirmar los
glúteos. No hay duda, te las tomarías. Y si no aceptabas, pues creo que me
obligarías a usar mi implacable método del gancho de ropa con el palo de
escoba. Ése no te lo explicaré.
Sé libre, busca tu millón de amigos y vuela alto
en los cielos de la banalidad, la hipocresía y la estupidez; del comer hoy pero
morirte de hambre mañana. Aunque pensándolo bien, no hagas mucho rollo del
futuro, no es de preocupar: tu especie es muy numerosa, y cuando se te caigan
las tetas y las nalgas sean dos bolsas de hielo seguramente encontrarás un
compañero que hable tu mismo vacuo idioma, siendo incapaz de juntar palabras
con armonía y coherencia por más de dos minutos de conversación. Serán el uno
para el otro.
Debes aprovechar estos meses que se avecinan:
aumenta tu tasa de apertura de piernas y, bajo ningún concepto, permitas que tu
víctima se proteja con condón, ya es hora de que regales a tu mami ese hermoso
nieto que tanto anhela. No tengas miedo, sé que lo harás estupendo. Además,
recuerda que los bebés ya vienen con el pan bajo el brazo, de hambre no morirá
el pequeño. Si tu retentiva está de suerte, puedes intentar elevar una plegaria
al cielo, pidiendo que te salga una linda hembrita como tú. La crianza se te
hará sencillísima, serán buenas amigas. Desde aquí puedo imaginarlas rumbeando
juntas, compartiendo un trago bien cargado de vodka, para luego soltar un grito
de regocijo al techo mientras se toman de las manos para hacerle un “sanduchón”
a algún ingenuo practicante de baile precoital que se emocione al verles el
tamaño de las tetas.
No cabe duda de que es excitante la situación, el
lesbianismo, por sí solo, es un imán para nuestra atención. ¿Te imaginas madre
e hija, desnudas en plena acción? Un incesto digno de porno, una invitación a
la masturbación.
Sí amor, soy un aburrido sin justificación, y
desde que me dejaste, ha empeorado esta situación.
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